jueves, 16 de abril de 2015

De libros a películas, o de cómo hacer enojar a un fan


Por: Cynthia Martínez

Últimamente la tendencia de Hollywood por hacer películas basadas en famosas sagas de libros se ha vuelto cosa de casi todos los días.
            Aunque mucha gente cree que es algo “actual”, en realidad esto lleva más tiempo de lo que sabemos; a fin de cuentas, Nosferatu, La naranja mecánica, Eso y El resplandor (entre muchas otras) están basados en libros muy famosos. Incluso las películas de Disney, en su gran mayoría, tomaron referencias de cuentos o novelas.
            Pero, ¿qué es lo que más molesta a las personas cuando su libro favorito se convierte en película? Pueden ser muchos factores, como un elenco sin semejanza alguna a los personajes ficticios o el haber censurado escenas importantes de la trama.
            Normalmente muchos fans de las sagas suelen enfadarse por lo último. Para ellos, cada parte es vital para el entendimiento de la historia en su totalidad, pero por cuestiones del director o del tiempo de la cinta, la trama debe de ser cortada (a veces, de forma muy innecesaria).
            Por mi parte, preferiría que no cambiaran mucho las historias, pero, ¿qué podemos hacer? Hollywood es un gran monstruo que casi nunca escucha los pedidos de los fanáticos, y generalmente hacen lo que quieren con las historias con tal de atraer gente y ganar dinero con ello.
            Hay muy pocos filmes que realmente se merecen estar entre las “mejores adaptaciones” de toda la historia del cine. Un ejemplo es Harry Potter y la Piedra Filosofal (2001), puesto que es casi una calca del libro homónimo de la saga. Claro que editaron unos cuantos detalles (como la escena de las llaves voladoras), pero los datos principales se quedaron fieles al libro.
            Por otra parte, hubo unos casos que no gustaron ni a sus autores. El más conocido es El Resplandor (1980), puesto que ni el proprio Stephen King gusta de la cinta. Otro podría ser Alguien voló sobre el nido del cuco, conocida también como Atrapados sin salida (1975). Para mi gusto personal, esta película se encuentra muy bien dirigida, y la trama, al igual que los personajes, son carismáticos y recordables (por no hablar de la actuación de Jack Nicholson, o Brad Dourif); sin embargo, para el creador del libro, Ken Kesey, la película fue un fiasco.
      ¿Será que no a todos los escritores les gusta ver una versión cinematográfica de sus libros? ¿Qué tan correcto es cambiar ciertas situaciones de la historia original? Muchos fans odian ver que no animaron una escena que a ellos les gustaba, pero a otros tantos sí. Será una eterna disputa entre los gustos, puesto que a fin de cuentas cada cabeza es un mundo.

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