Por:
Cynthia Martínez
Últimamente
la tendencia de Hollywood por hacer películas basadas en famosas sagas de
libros se ha vuelto cosa de casi todos los días.
Aunque mucha gente cree que es algo
“actual”, en realidad esto lleva más tiempo de lo que sabemos; a fin de
cuentas, Nosferatu, La naranja mecánica, Eso y El resplandor (entre muchas otras) están basados en libros muy
famosos. Incluso las películas de Disney, en su gran mayoría, tomaron
referencias de cuentos o novelas.
Pero, ¿qué es lo que más molesta a
las personas cuando su libro favorito se convierte en película? Pueden ser
muchos factores, como un elenco sin semejanza alguna a los personajes ficticios
o el haber censurado escenas importantes de la trama.
Normalmente muchos fans de las sagas
suelen enfadarse por lo último. Para ellos, cada parte es vital para el
entendimiento de la historia en su totalidad, pero por cuestiones del director
o del tiempo de la cinta, la trama debe de ser cortada (a veces, de forma muy
innecesaria).
Por mi parte, preferiría que no
cambiaran mucho las historias, pero, ¿qué podemos hacer? Hollywood es un gran
monstruo que casi nunca escucha los pedidos de los fanáticos, y generalmente
hacen lo que quieren con las historias con tal de atraer gente y ganar dinero
con ello.
Hay muy pocos filmes que realmente
se merecen estar entre las “mejores adaptaciones” de toda la historia del cine.
Un ejemplo es Harry Potter y la Piedra
Filosofal (2001), puesto que es casi una calca del libro homónimo de la
saga. Claro que editaron unos cuantos detalles (como la escena de las llaves
voladoras), pero los datos principales se quedaron fieles al libro.
Por otra parte, hubo unos casos que
no gustaron ni a sus autores. El más conocido es El Resplandor (1980), puesto que ni el proprio Stephen King gusta
de la cinta. Otro podría ser Alguien voló
sobre el nido del cuco, conocida también como Atrapados sin salida (1975). Para mi gusto personal, esta película
se encuentra muy bien dirigida, y la trama, al igual que los personajes, son
carismáticos y recordables (por no hablar de la actuación de Jack Nicholson, o
Brad Dourif); sin embargo, para el creador del libro, Ken Kesey, la película fue
un fiasco.
¿Será
que no a todos los escritores les gusta ver una versión cinematográfica de sus
libros? ¿Qué tan correcto es cambiar ciertas situaciones de la historia
original? Muchos fans odian ver que no animaron una escena que a ellos les
gustaba, pero a otros tantos sí. Será una eterna disputa entre los gustos,
puesto que a fin de cuentas cada cabeza es un mundo.